La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de los temas más relevantes para las organizaciones, especialmente en sus operaciones de soporte técnico. Sin embargo, aunque muchas compañías desean incorporarla, pocas comprenden el proceso de preparación previo y el estado real de su estructura de datos, procesos y flujos internos.
Antes de pensar en algoritmos, la pregunta clave es:
¿Qué tan madura está tu organización para integrar IA sin poner en riesgo la operación?
La madurez digital: el paso que nadie puede saltarse
Toda organización debe revisar detalladamente su nivel de madurez digital y operativa. La IA no funciona en el desorden. Por eso, el llamado principal es este:
Invierte tiempo y esfuerzo en el orden y el gobierno de datos, no en los algoritmos.
Para lograrlo, necesitas bases sólidas:
Flujos de datos y comunicación con roles claros y trazabilidad.
Comunicación efectiva entre áreas.
Procesos definidos, documentados, estandarizados y alimentados por datos limpios, confiables y accesibles.
Una cultura organizacional colaborativa y abierta al cambio.
Estas son las verdaderas condiciones mínimas para que la IA genere valor y no complejidad.
Pilares necesarios para implementar IA en soporte técnico
El corazón de la IA es la infraestructura de datos. Para habilitarla, se requieren arquitecturas capaces de almacenar, clasificar y analizar grandes volúmenes de información mediante procesos ETL (extracción, transformación y carga), acompañados de:
Políticas robustas de gobernanza, seguridad, cumplimiento y calidad de datos.
Integración con herramientas ITSM/ESM.
Procesos optimizados bajo marcos de mejores prácticas como ITIL o COBIT.
Sistemas de medición continua que permitan ver cómo fluye la adopción y cuál es el impacto real.
Roles definidos de propiedad y custodia de la información.
Mecanismos de auditoría y trazabilidad para evitar riesgos como uso indebido de datos, sesgos en modelos o decisiones automatizadas sin supervisión humana.
La IA no es solo tecnología; es disciplina operativa.
¿Dónde y cómo empezar? Pequeño, rápido y con bases reales
Adoptar IA no es un proyecto aislado: es un proceso progresivo.
El camino recomendado es:
Diagnóstico de madurez digital (1–2 meses)
Evaluar el estado actual de datos, procesos y herramientas.
Fortalecimiento de bases (3–6 meses)
Unificar datos, limpiar históricos y rediseñar flujos.
Identificación de casos de uso (1 mes)
Elegir “quick wins”: chatbots, predicción de fallas, clasificación automática de tickets.
Desarrollo y pilotos (3–4 meses)
Probar soluciones integradas con herramientas ITSM/ESM.
Escalamiento y monitoreo (permanente)
Medir resultados, optimizar modelos y expandir la IA a otros servicios. Cada paso requiere medición, trazabilidad y retroalimentación constante.
Recursos necesarios: humanos, técnicos y financieros
Implementar IA requiere capacidad instalada, no solo intención.
Humanos
Ingeniero de datos:
Integrar y depurar información.
Analistas de procesos y arquitectos de IA:
Diseñar soluciones.
Líder de cambio organizacional:
Guiar la adopción cultural.
Técnicos
Infraestructura en la nube o servidores locales.
Herramientas ETL, motores de IA y plataforma ITSM con capacidades de automatización.
Tableros de control para seguimiento y analítica.
Financieros
Varían según el tamaño de la empresa y su nivel de madurez operativa.
La verdad incómoda: la IA amplifica lo que ya existe
La inteligencia artificial no es una solución mágica.
Simplemente amplifica lo que ya está dentro de la organización.
Sin orden, la IA no transforma: pone en riesgo la operación.
Datos inconsistentes resultados inconsistentes.
Procesos desordenados decisiones desordenadas.
Falta de gobernanza → riesgos operativos y reputacionales.
Autor:
Deyanira Puentes
Gerente de WPS de Colsof



